CNA

4.000 personas piden la continuidad de la central nuclear de Almaraz

Unos 300 establecimientos de la localidad morala cerraron sus puertas como muestra de apoyo a la continuidad de la CNA/
Unos 300 establecimientos de la localidad morala cerraron sus puertas como muestra de apoyo a la continuidad de la CNA

La concentración celebrada en Navalmoral de la Mata fue convocada por la Plataforma Ciudadana Vida

M.A.M.

Los vecinos de Navalmoral de la Mata y de buena parte de los municipios del Campo Arañuelo se echaron este jueves a la calle para pedir la continuidad de su principal motor económico: la central nuclear de Almaraz, que en unos meses conocerá si las empresas propietarias solicitan la prórroga para seguir funcionando y si el Gobierno la concede. Y por cuánto tiempo, que es un dato que va a resultar relevante.

Desde primera hora de la tarde fueron llegando personas de todas las edades al Jardincillo, el lugar elegido para iniciar la concentración por los organizadores, la Plataforma Ciudadana Vida. Entre ellos miembros de la mayoría de los partidos con representación local y regional. Pasadas las seis se ponía en marcha una manifestación hasta la cercana plaza de España. Tan cercana, que al llegar la cabeza a la plaza todavía había personas sin salir del Jardincillo. Según la Policía Local, había entre 4.000 y 4.500 personas.

Al escenario instalado en la plaza se subieron los integrantes de la plataforma, creada hace tres meses «en defensa de Extremadura y por la continuidad de la central nuclear de Almaraz», como se dice en la pancarta que abría el recorrido. Allí leyeron un manifiesto que empieza diciendo que «muchos de los que estamos aquí recordamos la llegada de la central nuclear a nuestras vidas. Una obra titánica que aumentó la población de la zona, produjo una demanda de servicios sin precedentes, trajo riqueza y vida a nuestra calles y convirtió el Campo Arañuelo en un punto señalado en el mapa por su demanda de puestos de trabajo, por ser uno de los principales productores de energía del país y un lugar cómodo para vivir, para establecerse y echar raíces».

La central, añadieron los convocantes de la movilización, desplazó gente de otras provincias, e incluso de otros países, que con el paso de los años se han convertido también en extremeños. «La central no son solo datos económicos, energéticos o ecológicos. Son todas las familias cuya subsistencia gira alrededor de esta actividad y por eso estamos dispuestos a seguir luchando por conservar lo que entre todos hemos construido. No podemos volver atrás».

De ahí la creación de la plataforma convocante de la acción de este jueves, que nació «como reacción a las negociaciones sobre la renovación de la licencia que no se aseguran, e incluso ponen en serio peligro la continuidad. Muchas voces empezaron a sumarse, a mostrar su inquietud, preocupación y deseo de hacerse oír».

En otro momento del manifiesto se dijo que la defensa de la central no debe ir ligada a siglas, partidos o sindicatos. Eso sí, agradecen el apoyo recibido por parte de ayuntamientos, comités, sindicatos, medios de comunicación, plataformas, empresas y comercios y establecimientos de hostelería, que cerraron entre las seis y las ocho de la tarde de forma espontánea.

Como se ha informado, a la protesta se sumaron la agrupación socialista morala, el PP y la presidenta de la Diputación Provincial y alcaldesa socialista de Romangordo, así como la Asociación del Campo Arañuelo de la Pequeña y Mediana Empresa (Acapyme).

Un apoyo que creen que fue mayoritaria porque la gente sabe que el cierre de la central supondría una «catástrofe» para un Campo Arañuelo que «sustenta en ella hasta 2.900 empleos en Extremadura».

También se refirieron a las soluciones y los planes alternativos que no se materializan para propiciar una «transición lógica que preceda al cierre de la actividad. Hablan de sustituir la central por otras formas de energía que no son equivalentes, pues no mantendrían ni mejorarían el nivel económico ni generarían tantos puestos de trabajo ni tanta necesidad de servicios. No hay otras alternativas que puedan suplir lo que la central nos da».

Para demostrarlo pusieron los ejemplos de Zorita, una zona «devastada» por el cierre de su central, o de Garoña, «cuya población ha tenido que buscar otros destinos para poder subsistir». Aquí cifran el impacto del cierre de Almaraz en unos 100 millones de euros anuales en el ámbito más cercano, cuando, por el contrario, consideran que hay datos fiables que avalan que las centrales como Almaraz en Estados Unidos, con la misma tecnología, han alargado sus permisos de explotación hasta los 60 años. Incluso hasta los 80.

«Almaraz no produce emisiones de CO2 y cuenta con todas las garantías de seguridad posibles. Nada debería impedir prolongar su vida útil». Para terminar, avanzaron que la concentración solo es el comienzo, «porque tendremos que alzar la voz muchas veces más».

Mientras se despejaba la plaza, los integrantes de la plataforma hicieron una valoración muy positiva de su primera movilización, que consideraron un éxito. También insistieron en el agradecimiento por la colaboración recibida, la asistencia masiva y por el cierre de tiendas o bares coincidiendo con la concentración, «porque si Almaraz no sigue nos afectará a todos».

Esta acción de protesta coincidió con la concentración de 15 minutos convocada por el comité de empresa de la central nuclear, integrada por UGT, CC OO, Sitat y APLO, en defensa de la continuidad de la actividad de la planta energética, el mantenimiento de los puestos de trabajo y el desarrollo de la comarca.

Alrededor de 800 personas trabajan en esta central nuclear, si bien de forma indirecta genera 2.900 puestos de trabajo, y contribuye al entorno con 45 millones de euros anuales.

Asimismo, el presidente del PP, José Antonio Monago, retó al jefe del Ejecutivo regional, Guillermo Fernández Vara, a un debate público en el que expongan sus modelos y alternativas para el futuro de la central.