Patrimonio defiende la actuación realizada en el puente de las Veredas, en Bohonal de Ibor

Los vecinos, en cambio, insisten en que los trabajos han destrozado su imagen

Así ha quedado el puente tras la actuación realizada
EN EL RÍO IBOR

Puente mesteño (procedente de la Mesta), ubicado en un hermoso pareja del río Ibor entre Bohonal y Mesas, en las Marmitas de Gigante, uno de los geositios del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara.

Se trata del puente de las Veredas, mejorado con "absoluta diligencia y profesionalidad" según la consejería de Educación y Cultura y que han destrozado, según los vecinos de ambas poblaciones, al desaparecer la piedra original por un material que consideran le ha quitado buena parte de su encanto.

Lo primero son las explicaciones sobre la actuación realizada, que se enmarca dentro de los trabajos de colaboración que se llevan a cabo entre las direcciones generales de Desarrollo Rural y Patrimonio Cultural para llevar a cabo actuaciones de intervención y puesta en valor de puentes históricos ubicados en vías pecuarias, y que según la consejería conocían los ayuntamientos pero que el alcalde de Bohonal, Isidoro Díaz, dijo que no les habían informado de nada.

La consejería explica que antes de la actuación no existía ningún resto del pavimento original, ni documentación escrita o gráfica que indicase su tipología, "con lo cual, en base a los actuales criterios técnicos, se ha pretendido diferenciar la parte original de la nueva intervención. Para ello, se ha colocado una lámina geotextil que separa cada fase y se han utilizado materiales reversibles y ligeros que no dañan la fábrica del puente y que no añaden un peso excesivo al mismo. Todo ello lo ha realizado personal técnico con amplia experiencia en restauración y consolidación del patrimonio arquitectónico, que garantizan su conservación, uso y disfrute, y que es totalmente respetuoso con los monumentos, siguiendo las directrices estipuladas por la Ley 2/1999 de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura".

Al mismo tiempo se ha dotado al monumento de una "liviana barandilla metálica perimetral garantizando la seguridad en su uso, siguiendo la normativa vigente, ya que con anterioridad carecía de protecciones laterales. El personal técnico ha seleccionado un material que armonice y se integre con el entorno y el propio monumento". Únicamente ahí, en el anclaje de la barandilla, se ha utilizado cemento, siendo el resto del material utilizado mortero de cal, "respondiendo su aspecto grisáceo a que se ha extendido zahorra pizarrosa".

Por último se señala desde la consejería que igual que se hizo con las obras de restauración de los Mármoles de Talavera la Vieja, también en Bohonal de Ibor, la dirección general de Patrimonio Cultural "ha seguido los criterios patrimoniales actuales utilizando materiales y técnicas tradicionales, que son reversibles y garantizan el uso de este puente histórico".

Teoría y práctica

Hasta ahí la teoría. Otra cosa es la práctica. Observar el puente desde la distancia y compararlo con su estado anterior a la restauración, en piedra, y cruzarlo sin apoyarse mucho en algún tramo de la nueva barandilla, que se mueve sin hacer un gran esfuerzo.

Eso sin olvidar los restos de la obra que todavía quedaban en su entorno (al menos en el momento de hacer las fotografías), no se sabe si porque no han terminado las actuaciones o porque se han olvidado de recogerlo. En concreto una especie de rampa hecha en madera para bajar los materiales.

Un detalle ese último que contribuye a encrespar todavía más a quienes en las dos poblaciones han reaccionado con indignación al ver las obras realizadas, por entender que se han destrozado un puente de siete siglos que ofrecía una magnífica estampa del río Ibor. Hasta de abogar por la presentación de una denuncia.