VIVIENDA

El alquiler de vivienda se encarece más de un 20% en las grandes poblaciones extremeñas

En los tres últimos años los precios se han disparado debido a que la demanda supera a la oferta

JOSÉ M. MARTÍN

Hay pocos pisos para alquilar. La demanda supera a la oferta. Los inmuebles no duran nada en la calle. Estas frases resumen la realidad del mercado extremeño de alquiler, y son las más repetidas entre los agentes de las principales poblaciones extremeñas. La consecuencia es que los precios se han disparado en los últimos años también en Extremadura, tal y como sucede en las grandes urbes españolas.

Las viviendas de dos o tres dormitorios en Badajoz se mueven en una horquilla de entre 450 y 550 euros. «Han subido en torno a un 10%», en palabras de Antonio Correa, gerente de la inmobiliaria García Márquez.

Este incremento porcentual es algo inferior al que se ha registrado en Cáceres, donde los alquileres rondan los 450 euros, unos 80 euros más que hace tres años (un 17,7% más). «Se ha producido una subida cercana al 20%», confirma Manuela Pérez, propietaria de la inmobiliaria del mismo nombre en la capital cacereña.

El valor de los pisos depende mucho de su ubicación y de su estado y hay diferencias muy grandes entre el ámbito urbano y el rural. Por ello, según el informe anual de pisos.com, entre diciembre de 2015 y el último mes del año pasado, los alquileres han subido en el conjunto de la región una cifra más modesta, un 6,46%. Sin embargo, este estudio también refleja que en el mismo periodo de tiempo las rentas han aumentado un 26,78% en Badajoz capital y un 18,42% en la ciudad de Cáceres.

Esta es la misma percepción que existe en los agentes del sector de las otras grandes poblaciones de la región. En conjunto, los alquileres han crecido más de un 20% en los municipios extremeños de más de 15.000 habitantes, según los profesionales consultados.

El principal motivo para esta tendencia al alza en los alquileres de vivienda se sitúa en el descenso de la compra de pisos como inversión. La huida que se ha hecho del ladrillo como refugio de los ahorros no es el único factor. También influye la inestabilidad laboral que se arrastra desde la crisis y la mayor rigidez en los requisitos de las entidades bancarias para conceder financiación a las familias. Ambos aspectos dificultan el acceso a un domicilio en propiedad, con lo que más personas tratan de alquilar.

Al mismo tiempo, los reducidos intereses que genera el dinero han hecho que algunas familias con mayor disponibilidad económica hayan optado por comprar, pero con objetivos diferentes al de alquilar sus propiedades. Esto, unido al parón del sector de la construcción, ha ido acabando con el 'stock' de vivienda. En definitiva, la menor cantidad de pisos en el mercado ha elevado el precio de los existentes. «Hay gente que se está decantando por comprar, si tiene dinero ahorrado y se lo puede permitir, porque los alquileres están caros y la cuota mensual de hipoteca se le queda más barata», comenta Adolfo del Molino, presidente del Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (Coapi) de Badajoz.

No solo en las capitales de provincia se detecta un incremento en los precios. El resto de las grandes poblaciones extremeñas también han visto cómo la escasez de la oferta ha encarecido los alquileres. Mérida y Plasencia son otro ejemplo.

Los precios en estas localidades están entre los 400 y los 450 euros, por término medio. «En Mérida la subida puede rondar el 10% en los últimos años», manifiesta Manuel Cabrera, gerente de la inmobiliaria Viprés. «En Plasencia, a principios de 2016 los alquileres de los mismos pisos podían moverse más próximos a los 300 ó 350 euros», añade Jairo Camarero, de la inmobiliaria placentina Periáñez.

A nivel regional, Extremadura es la comunidad autónoma en la que la media de la renta que se paga por los pisos en más barata, con 445 euros al mes, según el mencionado informe de pisos.com. «El alquiler medio de una vivienda supone un 35% de los ingresos de una pareja», comenta Cabrera. En este dato influyen las viviendas que hay en los pueblos, pese a que no representan un alto porcentaje del global. «En general hay poco mercado de alquiler en la región si lo comparamos con otros territorios y ya en el ámbito rural es ínfimo», afirma Francisco Marroquín, presidente de la asociación regional de agentes inmobiliarios y del Coapi cacereño.

Zonas rurales

Los municipios más grandes y las áreas en las que hay un mayor volumen de población sí tienen un peso destacado en el mercado de alquiler regional. «Las zonas en las que todavía se mueven pisos son Navalmoral de la Mata y Talayuela, sobre todo en temporada agraria; la de Don Benito y Villanueva, y localidades como Almendralejo», indica Marroquín.

Los precios también han subido en estos municipios. «Navalmoral es un pueblo caro para alquilar, los profesores que vienen a principio de curso se quejan de que están al nivel de Cáceres capital», comenta Julián del Monte, propietario de la inmobiliaria Del Monte, que cifra la media de las rentas mensuales entre 350 y 450 euros y habla de un aumento superior al 30%.

A la hora de buscar una explicación, no aporta ninguna novedad. La mucha demanda para la poca oferta es la causa que detecta. «Tengo 80 pisos en alquiler y los 80 están ocupados», ejemplifica.

Los meses de verano, entre julio y septiembre, son en los que se produce un mayor movimiento en el mercado de alquiler. Esto se debe a que los perfiles más habituales de los inquilinos son estudiantes, personas con trabajos temporales, como profesores o médicos, y familias de nueva creación.

Los tipos de casas que buscan son muy diferentes. «Mientras que los trabajadores temporales prefieren pisos baratos y bien comunicados, las familias tienen otras prioridades y se decantan por adosados o chalés», remarca el gerente de Viprés.

Uno de los cambios que se detecta en el proceso del alquiler debido al aumento de la demanda sobre la oferta, más allá de la subida del precio, es que los propietarios de los inmuebles pueden seleccionar a los inquilinos. «Los pisos no duran ni una semana en el mercado», advierte el presidente del Coapi de Badajoz. Ante esta situación, «los dueños prefieren no subir más la renta, pero sí son más exigentes a la hora buscar personas con ingresos estables o unas características que les faciliten no tener problemas», apostilla la propietaria de la inmobiliaria cacereña Manuela Pérez.