SECTOR TABAQUERO

El contrabando de tabaco se disparó en 2018, alcanzando casi el 7% de las ventas en la región

Miguel Ángel Martín, director de comunicación de Altadis, junto a Rocío Ingelmo, directora de asuntos corporativos y legales/ Brígido
Miguel Ángel Martín, director de comunicación de Altadis, junto a Rocío Ingelmo, directora de asuntos corporativos y legales / Brígido

Las ventas de tabaco legal se han reducido en 10% en los últimos cuatro años, en parte por la compraventa ilícita

CELESTINO J. VINAGRE

El contrabando de tabaco en Extremadura alcanza su máximo histórico. A cierre de 2018, el contrabando supuso casi el 7% de las ventas de cigarrillos (6,9%). Ese porcentaje supone un incremento de 4,6 puntos respecto al dato de 2017 y es el mayor en los últimos cuatro años en la comunidad autónoma. Las cifras han sido presentadas por la multinacional Altadis, que las ha extraído de la Encuesta de Paquetes Vacíos. Altadis concreta que habitualmente cada punto de contrabando supone una pérdidas de ingresos para las compañías y para las administraciones públicas de 90 millones de euros. Por tanto, el contrabando solo de cigarrillos el año pasado (aparte está el tabaco de hoja picada o el de liar), se puede cuantificar en un impacto de 630 millones en Extremadura.

Aunque la realidad a cierre del pasado año apunta a un récord en la compraventa ilícita del tabaco en la región, Rocío Ingelmo, directora de asuntos corporativos y legales de Altadis, puntualiza. «Este significativo repunte del contrabando de cigarrillos puede obedecer al efecto de la entrada en vigor en julio pasado del decreto de trazabilidad sobre la hoja de tabaco (impulsado desde la Junta y consensuado con el sector tabaquero), que habría contribuido a reducir el trasiego ilegal del tabaco de hoja picada en la región, produciéndose ahora un trasvase al de cigarrillos». Esto es, al controlarse más el mercado negro de la hoja de tabaco por la normativa sobre trazabilidad, la actividad ilícita se ha centrado más ahora en la venta normal de cigarrillos fuera de sus puntos establecidos, que solo son dos, los estancos y las máquinas expendedoras.

La Encuesta de Paquetes Vacíos de tabaco es elaborada por la consultora Ipsos y mide solamente la venta ilegal de cajetillas de cigarrillos, no el contrabando de hoja de tabaco picado,«una modalidad de comercio ilícito que se viene prodigando en Extremadura durante los últimos años», apuntan desde Altadis. La empresa del grupo Imperial Tobbaco es el principal comprador de tabaco extremeño a través de la empresa pública Cetarsa, de la que forma parte de su accionariado (20,82%). En la campaña pasada, Altadis compró 9.180 toneladas de tabaco extremeño.

Los datos del informe sobre contrabando presentado por Altadis evidencian que Extremadura fue el año pasado la segunda comunidad con más contrabando de cigarrillos, por detrás de Andalucía, con un 31,2% del total ilícito en España. Altadis desarrolla un plan de acción contra el contrabando que incluye campañas de concienciación y la recogida de denuncias anónimas para alertar de puntos de venta ilegales de tabaco. Esas denuncias anónimas fueron 40 en 2018, la mitad menos que las 84 de 2017 y lejos de las 73 recogidas en 2016.

Otro aspecto significativo del estudio presentado por la compañía tabaquera es que las ventas de tabaco en Extremadura acumulan cuatro años de caídas consecutivas. Si en 2015 alcanzaron los 59,2 millones esas ventas, el año pasado fueron 53,3. Ingelmo tiene claro que parte de esa reducción de las ventas es por culpa del contrabando. «Que bajen las ventas un 10% en cuatro años no es solo porque haya gente que haya dejado de fumar. Eso es seguro», agrega.