AGRICULTURA

«A corto plazo el cultivo del tabaco está asegurado, luego decidirá la PAC»

Juan Andrés Tovar en un estanco de Casar de Cáceres, su localidad natal. /L. CORDERO
Juan Andrés Tovar en un estanco de Casar de Cáceres, su localidad natal. / L. CORDERO

El extremeño destaca que se han cerrado compras por tres años con una multinacional y se va a pagar por encima del IPC a los agricultores

CELESTINO J. VINAGRE

En el ámbito rural lo ha sido todo al ser alcalde de Casar de Cáceres durante 16 años y presidente de la Diputación de Cáceres durante ocho. También ha estado en las Cortes, como senador en dos legislaturas. Desde hace nueve meses, Juan Andrés Tovar Mena (12 de agosto de 1955, Casar de Cáceres) dirige la empresa pública Cetarsa, la Compañía Española de Tabaco en Rama. Es el tercer extremeño que preside esta sociedad clave para los intereses de la región.

-¿Qué balance hace de su gestión?

-Me planteé dos retos. El primero asegurar la cosecha. Se han cumplido las expectativas. Vamos a mantener el número de kilos (22 millones), cosa que no está nada mal porque cada vez se fuma menos y es más difícil mantener el número de kilos de compra. El segundo era pagar más a los productores. Y vamos a pagar más, por encima del IPC. Sé que los agricultores llevan varios años con los precios congelados y necesitan una subida mayor, pero sinceramente es complicado subir más de lo que el sector necesita y lo reconozco. Vamos a empezar subiendo los precios por encima del IPC y, además, subiendo más al tabaco burley, el negro, el que está en peor situación.

-¿Tiene Cetarsa asegurada la venta del tabaco que ha comprado?

-En pocos sectores la cosecha se compra antes de que se siembre y sin certeza de que se va vender. Ya hemos comenzado a venderla. Nos quedan cuatro-cinco millones de kilos pendientes. Tenemos contratos casi cerrados con la mayoría de las multinacionales. Con Japan Tobacco, además, se va a firmar por tres años, con cuatro millones de kilo por año, algo importantísimo para darle estabilidad a Cetarsa y al sector tabaquero. También están muy avanzadas las negociaciones con Philip Morris e Imperial Tobacco (Altadis, accionista de Cetarsa en un 20%). Nos queda British American, que no ha comprado un solo kilo de tabaco en España. Hemos tenido una reunión esta semana para convencerles de que necesitamos que nos compre y que ellos necesitan el tabaco español porque es de calidad y, dentro de Europa, competitivo en precio.

-El tabaco rubio sigue suponiendo la inmensa mayoría de la producción. Apenas queda negro, el Burley. ¿Es irrecuperable?

-En los contratos firmados este año ha habido un incremento de tabaco negro. No es fácil revertir esta tendencia porque son los propios agricultores quienes deciden sembrar menos negro cada año. El consumo de Burley ha bajado una barbaridad y eso hace que se coseche menos. Es verdad que es menos costoso pero también que las explotaciones son menos rentables. Se junta todo.

-El sector tabaquero extremeño ha apostado por un camino para vender más: calidad y trazabilidad. ¿Es posible ganar más mercado por esa senda, se puede mejorar más?

-Todo es mejorable. Pueden mejorar los agricultores y Cetarsa. En nuestro caso, necesitamos unas inversiones para avanzar en el proceso industrial y eso hará que el tabaco vaya a tener también un poquito más de calidad. Cetarsa va a realizar una serie de inversiones a corto plazo para que podamos mejorar la calidad del producto y ellos deben seguir haciendo ese fuerzo que ya han hecho en los últimos años pero se puede llegar un poquito más.

-¿De qué inversión hablamos?

-Cetarsa necesitaría una modernización de maquinaria. Dispone en Talayuela de la fábrica más moderna e importante de Europa pero requiere mejoras. Con 2 o 3 millones de inversión la empresa mejoraría su infraestructura, abaratando costes e incrementaría la calidad. Voy a plantear esto en la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, a la que está adscrita Cetarsa).

-El último dato conocido de facturación de Cetarsa, de 2017, fue de 70,6 millones y beneficios de 1,4 millones. ¿Cómo acabó 2018?

-No hay datos definitivos. Estamos cerrando las cuentas pero sí puedo avanzar que son mejores en cuanto a beneficios porque todo el stock de tabaco que tenía Cetarsa en 2018 ha salido... (breve silencio). Cetarsa tiene una gran virtud y un gran problema. La virtud es que está saneada. El problema, que la plantilla tiene una media de edad de 58 años. Esto nos lleva, por una parte, a que el nivel de bajas laborales sea alto. Necesitamos que la SEPI nos permita favorecer el relevo generacional.

-Respecto al futuro del cultivo del tabaco, ¿qué es más inquietante, la nueva PAC, el contrabando o un menor consumo?

-Todo preocupa pero el tema de la PAC es muy importante. Ahora tenemos un par de años de tranquilidad antes de que se plasme la nueva política agraria. Respecto al contrabando, afecta mucho. La Guardia Civil está haciendo una gran labor pero se siguen produciendo situaciones donde se manejan situaciones de muchos millones de kilos de tabaco y cigarrillos ilegales. Y sobre el consumo, lleva casi dos años estabilizado pero en los últimos nueve años ha bajado, de forma general, un 50%. Eso hizo que el ajuste del sector haya sido brutal, empezando por los propios agricultores.

-¿El cultivo está asegurado a corto y medio plazo?

-Sí. A dos/tres años no va a haber ningún problema. A partir de ahí, lo que diga la PAC sobre todo. Es verdad que las organizaciones agrarias están ya trabajando en la nueva reforma, lo mismo que la Junta de Extremadura. La Junta siempre ha estado muy vigilante y es muy combativa para que la nueva PAC no le cree grandes dificultades a la región.

-Desde fuera de la región, ¿se entiende bien lo que supone el tabaco, suscita rechazo?

-Es una batalla que la tenemos que dar permanentemente pero vamos ganándola. ¿Por qué? Porque Guillermo Fernández Vara, donde va, saca el tema del tabaco. Y como el presidente es una persona seria, la gente pone el oído. Habla con quien tiene que hablar por defender el tabaco extremeño. Con la ministra de Hacienda por el tema de los impuestos, con la de Sanidad por la regulación sanitaria, con el ministro de Agricultura... El objetivo del presidente y el mío coinciden: mantener la renta de los agricultores y la plantilla de Cetarsa.