MONUMENTOS CERCANOS

El dolmen de Guadalperal ya es destino turístico

El dolmen de Guadalperal ya es destino turístico

El monumento megalítico recibe una avalancha de visitantes desde que se conoció que puede verse al completo

M.A.M.

«Te puedo dar plaza a las 12.30 h. o a las 18.30 h. Lo demás está completo». Esta inesperada respuesta se encontró el domingo una joven al preguntar por la posibilidad de desplazarse hasta el dolmen de Guadalperal en una de las barcas que llevan varias semanas saliendo con regularidad hacia el monumento megalítico desde las colas de la Isla de Valdecañas y desde Berrocalejo, situado justamente enfrente y separado únicamente por las aguas de pantano de Valdecañas.

Ese hecho demuestra el enorme potencial turístico que tiene el dolmen y refuerza la postura de quienes vienen pidiendo que se rescate, encabezados por la asociación Raíces de Peraleda, por entender que podría ser un nuevo reclamo para la zona si se ubicara en un lugar accesible en el entorno de Peraleda de la Mata o El Gordo –en cuyo término municipal se encuentra– con un panel informando sobre su procedencia y su historia.

«Podría hacerse algo parecido a lo que se hizo en su día con las columnas de Talavera la Vieja que se colocaron junto al Tajo, que atraen a numerosos visitantes y llevan gente a los pueblos cercanos. En la comarca tenemos mucho patrimonio que enseñar, pero no estamos organizados. Empezando por los propios Mármoles y siguiendo por el Museo Arqueológico de Navalmoral de la Mata o por el castillo de Belvís de Monroy, y a los que ahora se podría unir el dolmen», dice Ángel Castaño, presidente de Raíces de Peraleda, la asociación que reclama que se saque de las aguas por su interés histórico y para que no termine deteriorándose, pero también por su potencial.

Una de las maneras de acercarse al monumento es a pie. En nuestro caso por la orilla del pantano desde la toma de bombeo de Peraleda, por la zona conocida como la 'Rejertilla', siguiendo un camino cansino y pedregoso que se desaconseja a quienes no están acostumbrados a andar, a niños pequeños o a personas mayores. Sobre todo en días de mucho calor, puesto que no hay una sola sombra. De ahí las torceduras de tobillo o los golpes de calor que ya se han producido.

Y después hay que volver, lógicamente. En total son unas tres horas, a buen paso, a pleno sol. Por todo ello Raíces de Peraleda ha pedido a las instituciones que tomen cartas en el asunto y vigilen y controlen tanto los accesos como el monumento, porque también hay quien quiere llegar por las fincas que lindan con el pantano, saltando vallas y enfadando a sus propietarios.

Trasiego de barcas

La otra manera, más rápida y también más cara (alrededor de 15 euros por adulto) es a bordo de las barcas que dos empresas han puesto a disposición de los curiosos, y que están suponiendo para sus propietarios unos ingresos con los que no contaban. Una parte desde las inmediaciones de la Isla de Valdecañas y otras, de Valdecañas Multiaventura, desde Berrocalejo.

Uno de ellos es un joven empresario moralo, Pedro Isabel Gómez, guía de pesca y turismo fluvial en la zona y propietario de una tienda especializada en Navalmoral, que en el último mes ha reconvertido su barca pesquera en barca para trayectos regulares hasta el dolmen.

Lleva más de 30 viajes, con cuatro o cinco personas cada uno, desde que se conocieron las primeras informaciones sobre la aparición de las piedras en su totalidad, con una repercusión informativa y una avalancha de visitantes que poco podían imaginar los integrantes de Raíces de Peraleda cuando dieron la voz de alarma para pedir a las autoridades que rescaten el monumento –que ya han estudiado técnicos del Ministerio de Cultura–, por entender que se trata de una ocasión única que podría no repetirse.

Esa avalancha está beneficiando a personas y empresas determinadas, como los dueños de las barcas o bares de Berrocalejo y Peraleda. Unos beneficios que podrían ser mayores, y más repartidos, si el dolmen tuviera otra ubicación. Una idea que parece compartir la Junta de Extremadura, que ha manifestado que su intención es que se explote turísticamente en la zona.

Aunque ahora mismo la impresión es que no se va a llegar a tiempo, puesto que el agua sube a mayor ritmo del previsto (unos 20 centímetros diarios) y volverá a sepultarse de nuevo. Y puede que no haya una próxima vez, dado que según el informe de unos geólogos las piedras milenarias se están desmoronando. Igual que las ilusiones de mucha gente.

Claro, que también hay quien piensa que el dolmen debería dejarse donde está, igual que otros dólmenes y otros restos del pasado que reposan en el fondo del pantano.