Así se enterrarían los musulmanes en Badajoz

Parcela dedicada a los enterramientos musulmanes en el cementerio de Logroño. /HOY
Parcela dedicada a los enterramientos musulmanes en el cementerio de Logroño. / HOY

NATALIA REIGADAS

Lavados por su familia, envueltos en tela blanca, enterrados en contacto con la tierra y con su cara dirigida a la Meca. Así es el rito funerario de los musulmanes. En España hay casi 2 millones de personas que profesan esta fe y cuentan con 32 cementerios donde poder inhumar a sus muertos. Solo hay cuatro comunidades autónomas donde no cuentan con esta posibilidad: Asturias, Cantabria, Castilla La Mancha y Extremadura (en Galicia tampoco, pero la apertura de estos cementerios es inminente).

Hace 20 años que los musulmanes piden una parcela para enterramientos en la región. En la actualidad son unos 20.000 vecinos y centran su solicitud en Badajoz, donde hay una importante representación de su comunidad. A principios de julio dieron un paso en sus reivindicaciones al lograr que la Junta de Extremadura apruebe un protocolo que autoriza este tipo de enterramientos.

El siguiente avance que esperan es que un ayuntamiento les ceda una parcela. Por ahora, no han tenido éxito. Quieren que sea en Badajoz, pero el alcalde pacense, Francisco Fragoso, se niega a destinar un terreno para los musulmanes. Argumenta que sería discriminatorio para otros vecinos.

La comunidad musulmana ya ha indicado que continuará luchando para lograr su objetivo. En la actualidad se ven obligados a trasladar a las personas que mueren en Extremadura. Esto supone un coste importante y además los familiares no pueden visitar las tumbas con facilidad. Adel Najjar, el imán de Badajoz y representante de la Comisión Islámica de España en Extremadura, pone como ejemplo el caso de un vecino de Calamonte nacido en Senegal. Estaba casado con una española y tenía una hija y pidió ayuda a la mezquita pacense cuando estaba terminal, porque deseaba cumplir el rito islámico pero no quería enterrarse lejos de su familia. Finalmente no pudo ser y, al fallecer, tuvo que ser repatriado a Senegal.

Madrid o ser repatriado

Los musulmanes que fallecen en la región tienen tres opciones. La primera es no cumplir con su religión y aceptar un enterramiento normal, pero no suele ser el caso porque se trata de un requisito muy importante en su fe. Lo más habitual es que sean enterrados en Madrid o repatriados a su país natal.

En Andalucía hay ocho cementerios que permiten los enterramientos islámicos y los de Sevilla, Jerez de la Frontera, Córdoba y Almodovar del Río están más cerca que Madrid, pero no son una opción para los extremeños. Esto se debe a que los ayuntamientos de estas localidades reservan las parcelas para vecinos empadronados en su municipio. Lo hacen porque hay una comunidad musulmana muy amplia en Andalucía y hay problemas para dar salida a todos los enterramientos.

El destino más común para los musulmanes extremeños que no pueden pagar la repatriación, por tanto, es Madrid. Allí se entierran en el cementerio musulmán de Griñón. Es muy antiguo y depende del Ministerio de Defensa porque se creó para acoger a las tropas marroquíes que lucharon en la Guerra Civil. Ha tenido problemas de falta de espacio, por lo que el ayuntamiento ha autorizado que también se habiliten tumbas de este tipo en el Cementerio Sur, en Carabanchel.

Cómo son estos cementerios

El de Griñón, junto con los de Ceuta y Melilla, son los únicos cementerios propiamente musulmanes que hay en España. El resto son parcelas dentro de camposantos municipales.

¿Qué hace falta para crear una parcela de este tipo? Se trata de ceder a la comunidad musulmana un terreno y ellos mismos gestionan los enterramientos. En un espacio de unos 200 metros cuadrados se habilitan unas 150 tumbas de este tipo. Cuando fallece un musulmán, su familia lava el cuerpo y lo envuelve en una tela blanca. Lo hacen en el tanatorio. Posteriormente su rito exige que se deposite al fallecido en la tumba en contacto con la tierra. Esto se permite en Andalucía o Galicia, por ejemplo, pero la normativa extremeña exige que estén en un féretro. Simbólicamente, eso sí, podrían introducir tierra dentro del ataúd. Una vez en la tumba, los enterramientos son muy sencillos, solo se coloca una placa identificativa.

Extremadura no es la única región donde la instalación de los cementerios musulmanes ha ido acompañada de polémica. En Son Valentí, en Palma de Mallorca, se habilitó en 2010 después de 20 años de reivindicaciones y sufrió actos vandálicos. Destrozaron placas y dejaron excrementos en la zona.

Griñón (Madrid) cerró durante meses en 2014 después de que Sanidad detectase irregularidades, enterramientos sin féretro y a poca profundidad. Hubo fallecidos que tuvieron que esperar en la morgue durante semanas hasta que se aprobó un protocolo de urgencia y se reabrió.