Manolo Ripado durante su pregón de Semana Santa
Edición pAPEL

“Las procesiones en Talayuela son serias, muy vividas y participa todo el pueblo”

Luis Miguel Martín

Martes, 29 de marzo 2016, 16:53

Manolo Ripado, párroco durante casi siete año de la localidad de Talayuela y que en estos momentos ejerce su vocación en la Comunidad de Madrid, ha sido el pregonero de esta Semana Santa 2016.

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Su nombramiento se debe a su compromiso social durante los años que estuvo en la población y la relación que tuvo con el pueblo y sus vecinos.

¿Qué opinas al respecto sobre que se te haya nombrado por ese compromiso social que tuviste en esa época?

Me pareció estupendo porque el tipo de pueblo exigía preocuparse de estas cosas. Cuando llegué había muchas personas necesitadas, tanto marroquíes como españolas, esto hizo que nos comprometiéramos mucho desde Caritas y desde otros colectivos. Además, enlazamos con otras asociaciones con las que nos reuníamos. Algunas veces, cada 15 días, enviaba información a estas asociaciones para planificar cosas, para realizar actuaciones en común y mover al pueblo, que era lo importante.

¿Qué quieres transmitir a través de tu discurso?

Va a ser animado, medio en prosa medio en verso pero fundamentalmente referido a la Semana Santa, a lo que celebramos, fijándome mucho en mi experiencia en Talayuela, de lo que viví en la Semana Santa en esta localidad. También con un mensaje a los cofrades.

¿Cómo has vivido la Semana Santa en Talayuela?

Muy agitado en el mejor sentido y muy trabajado, muy metido con los cofrades y las cofradías. Y la vivencia de las procesiones, que era lo fundamental, yo me quedé admirado porque realmente, eran unas procesiones serias, vividas y a las que asistía casi todo el pueblo. Y otra cosa que me gustó mucho en los años en los que estuve fue el Vía crucis que hacíamos el Sábado Santo por el campo. Fue una experiencia que también me gustó mucho.

¿Qué es para usted lo más característico de la Semana Santa talayuelana?

Al principio, cuando llegué, había una representación en la plaza pero después se fue descartando, no sé si fue por falta de actores o por otro motivo, pero los dos primeros años que estuve allí se hizo. Así que esto también lo recuerdo como algo especial de aquí de Talayuela y es una pena que se haya dejado de hacer.

¿Qué es lo que más recuerda o echa de menos de Talayuela?

En primer lugar lo que echo de menos, a nivel personal, era la tranquilidad que me daba el pueblo. Una vida en una parroquia en un pueblo en vez de en una ciudad a mí, por lo menos, me relajaba mucho. Y en segundo lugar era la gente, que era muy acogedora y muy maja y realmente lo pasé bien. Además, organizábamos muchas cosas, no parábamos, teníamos mucho movimiento.

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