Luis Miguel Martín
Domingo, 5 de junio 2016, 17:47
José Manuel Cáceres, gerente de Pollos Cáceres y Extrem-Gambia Diagnostic Lab pertenecientes al Grupo Cáceres, dirige junto a sus tres hermanos un negocio familiar dedicado a la producción avícola integrada y se encuentra a pocos días de iniciar una nueva etapa empresarial en África, donde le ha llevado su espíritu emprendedor.
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¿Cómo nace Pollos Cáceres?
Pollos Cáceres nace, aproximadamente, en el año 72. Mi padre, que estuvo un tiempo trabajando en Suiza, decidió volver y emprender un negocio. Aquí había 5 familias que tenían mataderos de pollos y mi padre empezó el negocio con un criadero de gallinas y con ventas de huevos. Así fue generando un poco de dinero y decidió invertir en un pequeño matadero. Después, compraba los pollos, los sacrificaba y los vendía en las carnicerías que había en municipios cercanos como Navalmoral, Rosalejo y el propio Talayuela. Poco a poco fue generando dinero hasta montar el matadero actual.
Empezó sacrificando entre 20-25 pollos diarios. Cuando creó el primer matadero pasó a unos 200-300 diarios. Más tarde, hacia el año 1985 amplió el matadero y pasó a sacrificar unos 400 pollos diarios. Y por último, en el año 1997, se dio un gran salto hacia el matadero donde nos encontramos actualmente y allí eran unos 3.500. El matadero ya era más industrial y contaba con máquinas mucho más modernas. Allí se continuó igual hasta el año 2008/09 en el que se amplió un poco más y empezamos a hacer productos congelados. Se producía de forma más automática y se introdujeron máquinas que producían más cantidad en menos tiempo, así hemos estado hasta el 2012. Un año antes de fallecer mi padre, sacrificábamos unos 3500 pollos diarios. Después, nos hicimos cargo de la empresa entre los cuatro hermanos y actualmente sacrificamos unos 12.000 pollos al día.
¿Cómo es ese momento en el que coges las riendas del negocio familiar?
Al fallecer mi padre de forma inesperada nos quedamos en un modo "stand by". Al principio, estábamos en proceso de crecimiento y nos vino grande. Decidimos poner en marcha todo lo que habíamos aprendido con él y seguir con todas las consecuencias. Con mucho esfuerzo hemos llegado a crecer un 50% en estos 3 últimos años.
Hemos ampliado el mercado por Madrid, Salamanca, Extremadura al completo, tenemos un almacén en Almendralejo donde distribuimos a Sevilla, Huelva y Cádiz.
Además, hace 2 años creamos una sala de despiece automática que nos ha permitido producir mucho más, aparte de ampliar las estructuras y el personal. Toda esta gran producción nos ha permitido entrar en grandes mercados y en capitales que no teníamos. Tenemos un gran mercado en Madrid, Salamanca, Cáceres y Toledo. Con la producción que teníamos antes no llegábamos a todos los clientes pero con la que tenemos ahora sí.
¿Qué tienen de especial las empresas familiares?
Esto lo entiendes siempre y cuando desde pequeño te hayan inculcado lo qué significa el concepto empresa familiar, tiene unos valores diferentes a una empresa capitalista o una empresa con un socio que invierte pero no la vive desde dentro.
La empresa familiar te duele y la empresa que no sea familiar es diferente. En una empresa familiar que es tuya, no quieres que ocurran fallos y si es familiar no quieres que afecte a tu familia.
¿Cómo os organizáis los 4 hermanos?
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Yo llevo la parte financiera y la parte de las compras. Mi hermano Miguel Ángel lleva la parte del transporte. Roberto se ocupa de la producción y Pedro se encarga de todas las expediciones de todas las cargas de los camiones para que salgan correctamente y en su hora. Además contamos con la supervisión de mi madre y con Bea que hace una gran labor en la administración y los pedidos de los clientes. Además, contamos con 2 personas en Badajoz que se encargan de la venta y de la producción en la provincia y de los pedidos de Sevilla, Huelva y Cádiz.
Seguís manteniendo la tienda del pueblo
La tienda del pueblo es un detalle. Os preguntaréis, ¿qué pinta una tienda de 80 metros cuadrados con una empresa que factura 6 millones de euros? La tienda se compró hace 22 años porque era de una persona que llevaba toda la vida con la alimentación. Nosotros cogimos la de al lado. Aquí había un problema, ya que los pollos que se vendían en Talayuela y en los alrededores eran los de Manolo. Y empezar a vender con una tienda que entonces era de 30 metros era complicado y si querías tenías que arriesgarte y compramos el local del Banco Central, que era pretendido por otros bancos y el que más pagó fue mi padre, se arriesgó y al final salió todo bien. La tienda se mantiene ya que la gente sigue comprando los pollos que producimos y seguimos vendiendo, para nosotros es muy importante seguir apostando por ella.
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¿Qué nos puedes contar del nuevo proyecto?
Hay una ampliación de la sala de unos 1000 metros cuadrados, va a ser una sala de despiece más automática aún para producir mucho más y un gran edificio de oficinas para atender a grandes superficies y grandes clientes. Esto va vinculado también con la salida a mercados extranjeros. Hay contactos con China y con África pero la más viable ahora mismo es la de África por el tema del Halal y esperamos empezar las exportaciones ya mismo. En 2-3 meses queremos empezar a exportar. Principalmente será en Gambia, aunque nos han ofrecido Senegal y Mauritania pero de momento empezaremos por Gambia, donde nos piden mucha demanda. Las relaciones allí con la embajada y algunos políticos son buenas e incluso quieren que exportemos productos extremeños como el arroz, el aceite o el tomate. Quiero hablar con el Gobierno de Extremadura para abrir esta vía. Además, otra inversión que el grupo va a hacer es un laboratorio de analítica de sangre, aunque no vaya vinculado a los pollos. Es un laboratorio de análisis clínico para sangre humana y animal. Se va a poner en marcha el 1 de junio. Es el mayor laboratorio de Gambia y del sureste de África y contamos con el apoyo de la clínica privada Afrimed, de 10 hospitales y de otras clínicas.
No sólo estamos hablando de un negocio por la rentabilidad, sino también por la necesidad. Las condiciones que tienen en los países de esa zona son muy duras en cuanto a sanidad se refiere. Aquí en cuestión de horas puedes llegar a tener unos resultados de una simple analítica pero allí pueden pasar semanas. Hasta ahora las condiciones no eran las más adecuadas, ni por material, ni por instalaciones ni por el transporte, hay personas que mueren esperando una analítica que podría haberles salvado, es duro de ver y de asumir. Es un gran paso para nosotros y para ellos ya que creemos que aportaremos en mejorar su calidad de vida con este servicio. Aunque también es cierto que no ha sido nada fácil. Al principio no terminan de creer tu proyecto y tienen cierta desconfianza porque creen que estas vendiendo humo, lo que es normal, pero con el paso del tiempo han podido comprobar que somos una empresa seria y en estos momentos la relación es muy buena y las dos partes estamos muy ilusionados con el nuevo proyecto.
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Otra de las complicaciones grandes que hemos tenido ha sido la logística, desde encontrar local hasta poder llevar toda la maquinaria y material ya que allí no había nada.
¿Cuál es tu opinión sobre la diversificación de sectores?
La idea del laboratorio fue por una persona que vino aquí, yo le conocía y ahora mismo está de director del laboratorio y se llama Javier Alonso. Me dijo que conocía a una persona de origen hindú que importaba muchísimo pollo. Esto fue en marzo del año pasado. Le pregunté cantidades pero no me supo concrtar aunque me dijo que a través del correo electrónico nos podíamos comunicar. Nosotros no habíamos exportado nunca porque nos daba mucho miedo y en ese momento me sorprendió. Hablé con este hombre que viene de la medicina y me dijo que de este tema carecían en Gambia. Me propuso esta idea de negocio y me ofreció sus contactos allí. Decidí viajar hasta el país y verlo con mis propios ojos. Hablamos de cantidades y del proceso y después me hizo un pedido aunque al final no se concretó. Hablando con personas importantes de allí vi que era muy necesario el laboratorio, aparqué el tema de los pollos y me centré en ello. Hablé con especialistas de laboratorio y de los equipos y me interesé, hablando con mucha gente de allí. Incluso hablé con el embajador de aquí, le presenté el proyecto y le pareció positivo.
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¿Dónde ves al Grupo Cáceres en 10 años?
Personalmente si la familia sigue tal y como está ahora, si seguimos haciendo las cosas bien y con lo que nos enseñó mi padre y hemos continuado creo que el grupo será una empresa muy importante en Extremadura. Nuestra labor en los próximos años será la de poner en marcha todo lo que nos han ofrecido y estamos dispuestos a ello y a ir abarcando cada vez un poco más. Hasta ahora no habíamos solicitado ningún tipo de ayuda a nivel local pero creo que ahora es necesario que ciertas personas nos ayudaran para darle el impulso que necesita este proyecto.
Para terminar, ¿qué tal llevas el inglés?
Te voy a ser lo más franco posible. Me da vergüenza ir allí y darme cuenta del gran error de haber desaprovechado tantos años aquí de colegio e instituto y no haber aprendido los conocimientos básicos. Cuando vaya en noviembre tengo que tener una base que creo que es importante para la empresa y para mí a nivel personal. Solamente por vergüenza tengo que proponérmelo y aprender.
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