Luis Miguel Martín
Lunes, 24 de julio 2017, 19:03
Que el espectador se abstraiga, que piense sólo en el espectáculo y que se sumerja en el ambiente que éste pretende crear: ése es el objetivo de cualquier show. Sin embargo, la atención del espectador, su ensoñación, pende de un hilo, el hilo que ata todos los elementos y a todos los profesionales que hacen que un espectáculo comience y acabe sin fallos que pierdan al espectador.
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HOY ha podido estar con un actor que bien conoce este mundo y que empezó desde abajo, trabajando duro hasta llegar a ser el actor principal de un espectáculo que está recorriendo medio mundo.
Bienvenidos al manicomio de los horrores. Tómese su medicación y venga a este circo, que celebra su décimo aniversario con uno de sus espectáculos de la trilogía que ha triunfado en cinco países.
Así se anuncia una de las producciones de circo nacionales más punteras y conocidas con la premisa de resucitar el circo, quieren reinventarlo combinando el espectáculo tradicional con lo transgresor y lo irreverente. En estos momentos se encuentra de gira en Santander, continuará por otras ciudades y culminará en Los Ángeles.
Circo de los Horrores nos traslada en esta ocasión a un antiguo manicomio del siglo XVIII, tenebroso y aparentemente olvidado lugar donde la locura no tiene límites; un espacio siniestro y de alto riesgo en el que conviven excéntricos y resignados mortales con peligrosos asesinos que esperan el fatal desenlace en la silla eléctrica. Todos conforman una curiosa familia de enajenados.
Carlos Pérez Arroyo, es uno de los actores integrantes de un elenco internacional. Este joven artista del Campo Arañuelo y quién aún mantiene numerosa familia en Talayuela ha pasado su niñez y juventud entre Navalmoral y la localidad talayuelana. Comenzó este camino con 'El Circo de los Horrores', primer espectáculo de una trilogía que se completa con 'El manicomio de los horrores' y 'Cabaret maldito'.
De 31 años de edad, se considera de profesión payaso y está especializado en varias disciplinas circenses como los malabares y las acrobacias. Comenzó realizando diferentes cursos relacionados con lo gestual y lo teatral.
En estos momentos, ¿en qué espectáculo trabaja?
Yo trabajo en 'El Circo de los Horrores y ahora estamos con el espectáculo 'El manicomio de los horrores'. Mi personaje es Nosferatu, soy cover del director del espectáculo. Soy el vampiro de las películas de los años 20. Nosferatu es un vampiro muy ancestral y un poco desagradable. El mío tiene un humor negro, muy salvaje. Se mete mucho con la gente, es un personaje muy cabaretero. Como el espectáculo juega mucho con el público, es el maestro de ceremonias del circo y da la bienvenida a los asistentes.
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¿Cuándo sale a la pista, que siente?
Cuando salgo a la pista siento muchas emociones contradictorias. Al salir, ni yo ni el público sabemos que nos vamos a encontrar. Siento emoción todos los días, los nervios de cada espectáculo de si va a ser potente o más flojo pero lo que sí está claro es que cada día te sorprendes en este trabajo
¿Cómo y cuándo fue su primer contacto con el circo?
Mi primer contacto fue con Karlik Danza en un pasacalles en Mérida en 2005 y a partir de ahí conocí el proyecto de circo que hay en Talayuela y empecé a trabajar con ASACO y con el El Quinto Pino en 2006.
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¿Siempre ha tenido claro que quería dedicarse a ser artista de circo?
Yo estudié forestales. Más que del circo yo tenía afición por el teatro. Empecé a hacer teatro pero poco a poco me fui aficionando al circo. Según fui aprendiendo fui pensando que podía tener salida laboral por la cercanía que tenía con varias compañías de circo.
La afición también me viene de pequeño. Mi abuela hacía teatro y me contaba historias de cuando ella trabajaba en el teatro. De su vida recorriendo las ciudades y los pueblos con un camión o una pequeña carpa. Siempre me han gustado esas historias pero cuando probé el circo ya notaba que mi camino no andaría lejos.
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¿Es un trabajo fácil?
No es fácil dedicarse al circo. Yo antes tenía otro concepto del mundo del arte o del circo. Para mí era algo más utópico. No era algo normal como dedicarse a estudiar una carrera, era más un hobby y si se me daba bien podría plantearme vivir de ello. Ahora, años después, he aprendido que es una empresa más que vende un producto. Una compañía de circo o de teatro vende su producto, lo que vendemos es arte y hacer reír a la gente. También he aprendido que trabajar en algo que te gusta es un lujo y si encima haces reír a la gente, pues mucho mejor. Sin olvidar que para dedicarte a esto tienes que luchar mucho y entrenar más.
En el mundo del circo no vas terminar de saberlo todo, siempre vas a tener algo que aprender. Un día puedes estar arriba y al día siguiente estar pasándolo realmente mal. Tienes que trabajar mucho, seguir formándote y ser autodidacta. Tienes que experimentar mucho, aunque tengas una formación muy sólida al final te haces en la calle. Saber pisar la pista y estar delante del público.
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¿Qué ha tenido que sacrificar para llegar a dónde ha llegado?
Sí, claro. No estar en mi tierra, llevo seis años viajando por España y por el mundo y a veces es duro. Tiene un lado muy bueno porque conocer muchos lugares pero echas de menos a los amigos y a la familia. El sacrificio mayor es estar siempre fuera.
Se crio entre Navalmoral y Talayuela, ¿cómo valora la situación de este arte aquí en la zona?
En los últimos 15 años ha crecido mucho. Para mí el Quinto Pino y Asaco son los padres del circo en Extremadura. Tenemos también próximamente el Festival Nosolocirco con compañías muy potentes de primer nivel lo que demuestra que se apuesta por el circo y que está en auge.
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Como artista de circo, ¿qué sueños le gustaría alcanzar?
Edgar Allan Poe tenía un dicho que decía que un hombre es feliz si tiene una mujer y vive en un entorno natural y carece de cualquier tipo de ambición. Yo intento seguir ese lema, no me gusta tener ambiciones y me conformo con lo que te da el día a día. Mi aspiración por ahora es seguir igual. Estoy en uno de los mejores circos a nivel internacional y poder hacer el papel protagonista es ya increíble, no puedo pedir más.
En un futuro, como sueño, si me gustaría tener mi propia empresa, seguir creciendo y haciendo reír a la gente.
¿Le gustaría añadir algo?
Tengo muchas ganas de volver a mi tierra y trabajar en la zona. La verdad es que animo a la gente a que conozca el mundo del circo porque también es una rama laboral como cualquier otra.
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