AGRICULTURA

El kiwano del Kalahari ya se cultiva en la comarca de Campo Arañuelo

Plantación experimental de la escuela profesional. Destacado arriba, el fruto preparado para su consumo y abajo, recién recolectado/
Plantación experimental de la escuela profesional. Destacado arriba, el fruto preparado para su consumo y abajo, recién recolectado

La escuela profesional de la Mancomunidad de Municipios ha descubierto que esta variedad de melón espinoso africano de sabor exótico se adapta bien al clima de la zona

MAM

Los trabajos y ensayos que se están realizando en la escuela profesional Sabores Frutales del Campo Arañuelo han dado su fruto, de forma que se ha descubierto una nueva variedad hortofrutícola que se adapta bien al clima de la zona y con posibilidades de comercialización. Se trata del kiwano del Kalahari, melón espinoso o pepino africano, originario de los desiertos africanos.

Enrique Calderón, director de esta escuela profesional, que promueve la Mancomunidad Integral de Municipios en Saucedilla, explica que la iniciativa surgió a raíz de unas semillas de la planta, extraña por estos lares, que cayeron en mano de uno de los monitores de la escuela, Justo Muñoz.

«Sabíamos que se planta algo de esta especie el Almuñécar (Granada) y Portugal, pero poco de momento», explica.

Decidieron ponerse manos a la obra, conscientes que se trata de un producto poco comercializado pero que llega a algunas tiendas de productos gourmet.

«Se trata de una cucurbitácea de nombre científico Cucumis metuliferus. Es ovalada y está cubierta de espinas en forma de cuernos de rinoceronte. Tiene un aspecto apetitoso, gelatinoso y sabor a kiwi, plátano, pepino... Es muy jugosa, con un punto ácido muy refrescante», subraya.

En este ensayo se han plantado 60 ejemplares, que ocupan una superficie de cien metros cuadrados. Se ha llevado a cabo un estudio de sus necesidades nutricionales, hídricas, de ataques de plagas a la planta, etcétera.

«La plantación se ha realizado en un marco de plantación de 1,5 por 0,7 metros y no se ha utilizado entutorado, sino que se ha realizado un acolchado con paja para que el fruto no diera en el suelo», señala Calderón.

Rendimiento

Los resultados obtenidos en cuanto a producción, tamaño y calidad del producto han sorprendido gratamente, con cifras tales como una producción total de 800 kilos, con ejemplares que oscilaban entre los 250 y 400 gramos, lo que supondría una producción media por hectáreas de 80 toneladas.

«Con este cultivo experimental hemos constatado que el kiwano se adapta sin dificultad al tipo de terreno que existe en Campo Arañuelo, que los costes de producción son bastante reducidos y que los rendimientos por hectárea son elevados, por lo cual puede ser un producto atractivo para los agricultores de la zona».

No obstante Calderón recuerda que se están realizando otras acciones. «Como estos proyectos son formativos y pretenden que los alumnos trabajadores adquieran unos conocimientos para su futura vida laboral, y como nuestro objetivo no es obtener la máxima producción para maximizar beneficios, hemos apuntalado nuestro proyecto formativo en otros dos pilares. Son la producción de planta hortícolas, donde se ha hecho una comparativa de variedades, y un monográfico de producción intensiva de bellota», explica.

Gracias al primero han constatado la existencia de variedades de tomate híbrido, como son Vilma Y Bocat, que se adaptan mejor a estos terrenos, y se estima una producción de ocho a diez kilos por metro cuadrado, unas 80 toneladas por hectárea.

«Estas variedades han sido poco propensas a la podredumbre apical. La producción de un tomate autóctono de la zona de las Villuercas es menor, pero el sabor y calidad del tomate es excepcional y no es propenso a la podredumbre apical», aclara.

En cuanto al monográfico, el objetivo es formar el injerto de fagáceas (especia arbórea), cultivo en intensivos con sus peculiaridades marcos de plantación, necesidades nutricionales e hídricas. Calderón recuerda que la impartición de este monográfico se debe a que la Mancomunidad y el Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación, a través de su centro de investigación El Serranillo, de Guadalajara, tienen un proyecto experimental de producción intensiva de bellota.

«Con ello pretendemos que los alumnos obtengan una formación que les permita trabajar en el proyecto que se va implantar», concluye.