Óscar Jiménez Moriano (Madrid, 1968) proviene de una familia con tradición médica. Su padre era médico en Belvís de Monroy y su madre, auxiliar de farmacia. Estudió Derecho en la Complutense de Madrid.
Ejerció como abogado durante 26 años antes de aprobar la oposición a la judicatura. Actualmente, es magistrado en Plasencia. Escribe cuentos, poesía y narrativa desde los 26 años y acaba de publicar en Baker Street Ediciones la novela 'El corresponsal americano'.
-¿La génesis de la novela?
-La novela surgió de un artículo en HOY sobre los refugiados extremeños que huyeron a Barrancos (Portugal) durante la Guerra Civil. Se enfrentaban a la deportación por el régimen de Salazar y a una muerte segura a su regreso.
-Pero apareció Seixas...
-La novela destaca el papel del teniente portugués Seixas. Ante la llegada masiva de refugiados, y gracias a la intervención de Inglaterra y Francia, se autorizó un campamento legal para 600 personas (Coitadiña). Sin embargo, Seixas tomó la iniciativa de acoger a otros 400 refugiados en un campamento ilegal (Rusianas) y finalmente logró que todos zarparan desde Lisboa hacia zona republicana, salvándoles la vida, pero a él lo degradaron y encarcelaron. Me atrajo la propia historia de los refugiados, el drama que supuso el hecho de tener que huir de su tierra y encontrarse en otro país distinto que muchas veces los deportaba y cuando volvían a Extremadura, les esperaba la muerte. Salazar se había convertido en correligionario de Franco, de tal forma que a todos los extremeños que huían a Portugal los deportaba.
-¿Los personajes?
-La historia está narrada por dos periodistas reales: Jay Allen, corresponsal del Chicago Tribune y amigo de Azaña, y Mario Neves, del Diario de Lisboa. Allen, el narrador principal, es consciente de que manipula las cifras de la matanza de Badajoz para ganar apoyo a la causa republicana. Neves se enfrenta a la censura del régimen de Salazar. Aunque el trasfondo (matanza de Badajoz, campos de refugiados) y el 95% de los personajes son reales, la trama que une a los periodistas investigando juntos es ficticia. También he cambiado algunos nombres para proteger la privacidad de los descendientes.
-¿Reporteros de guerra?
-La novela explora los desafíos éticos de la profesión. Muestra a periodistas que acompañan a las columnas militares, que deben medir sus palabras para no perder el acceso a las fuentes, frente a reporteros independientes como Allen y Neves, que se arriesgan a represalias por desafiar la versión oficial.
-¿Los escenarios?
-Badajoz durante y después de la masacre de agosto de 1936, descrito como un cementerio con cadáveres en las calles, y el pueblo portugués de Barrancos, donde investigan la situación de los refugiados.
-¿Es novela histórica, de tesis?
-Es una novela trepidante, ágil y de acción, no un ensayo. Engancha desde el principio con secuencias rápidas. Introduce un elemento de «realismo mágico» o gótico a través del personaje de Amalia, una víctima que parece un fantasma, sugiriendo que los muertos no desaparecen del todo.
-Las novelas sobre la Guerra Civil siempre son polémicas...
-Me limito a contar los hechos lo más asépticamente posible. He buscado la imparcialidad, aunque reconozco que la narración se decanta hacia el lado republicano debido a la perspectiva del narrador, Jay Allen, y a la naturaleza de los hechos narrados: la represión franquista en Badajoz.
-¿Judicatura y literatura?
-Ejerzo de juez y escribo poesía en casa porque la poesía me permite compatibilizar la escritura con el trabajo.
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