Plasencia dedica la calle del Postigo de Santa María a Antonio Luis Galán

REDACCIÓN

Antonio Luis Galán es el vicario de asuntos económicos de la Diócesis y párroco de la zona sur placentina. También asume numerosas tareas dentro de la organización de la Iglesia y ha sido el deán de la Catedral entre 2015 y 2019.

«Es un modelo de entrega a la sociedad que hace que el evangelio sea una realidad día a día», ha destacado el alcalde, Fernando Pizarro. Y también un hombre que, en el desarrollo de sus múltiples responsabilidades, «siempre ha procurado el beneficio de la ciudad, por la que sigue trabajando».

Es el motivo por el que su nombre permanecerá siempre ligado a Plasencia, porque la calle del Postigo del Salvador está dedicada a él. «A quien durante sus años como deán de la Catedral logró convertir la seo en un bien económico y turístico, de promoción de la ciudad muy importante hasta el punto de hacerlo sostenible», ha recordado Pizarro en el acto de entrega a Antonio Luis Galán del azulejo del Postigo de Santa María, y descubrimiento posterior del mismo ya en la fachada de la vía.

Pero además de su trabajo al frente de la Catedral, el párroco de la zona sur, que nació en Talayuela en 1950 y fue ordenado sacerdote en 1982, «ha sido el artífice también de la apertura al público del templo de San Martín, el impulsor de la restauración de otros espacios como la Casa de la Mitra y el convento de las Ildefonsas, y una de las personas que ha hecho posible la llegada a la ciudad la próxima primavera de las Edades del Hombre», ha resaltado asimismo el alcalde. Trabajos en favor de la ciudad que merecen el reconocimiento público a Antonio Luis Galán. Un acto celebrado este sábado en el Enlosado de la Catedral y que contó también con la presencia del obispo José Luis Retana.

«Estoy muy agradecido y muy emocionado», ha dicho Antonio Luis Galán. Tanto por el reconocimiento como por la calle elegida para el mismo. «Porque el Postigo de Santa María era la entrada y salida de la gente llana a la ciudad y porque, además, se encuentra junto a dos de los edificios que más cariño tengo, que son el seminario y la Catedral». Una seo, recuerda también el protagonista, «a la que llegó para su construcción mucha madera de mi Talayuela natal».