Renfe dará prioridad a la región para la llegada de nuevos trenes híbridos

La compañía inicia la compra de hasta 105 unidades de media distancia por 750 millones de euros

ÁLVARO RUBIO

Extremadura será una prioridad en la compra de nuevos trenes que ha iniciado Renfe. Eso significa que la región se podrá beneficiar de ellos y contribuirán a mejorar la flota actual que circula por esta comunidad autónoma. Así lo puso ayer de manifiesto el Consejo de Administración de la compañía ferroviaria.

En una reunión aprobó la licitación de compra de hasta 105 trenes eléctricos e híbridos de media distancia (43 en firme y 62 opcionales) dentro del contrato de Obligaciones de Servicio Público.

Aunque no especificó el número de unidades que circularán por la línea extremeña «porque aún es pronto», Renfe avanzó que «se priorizará su puesta en funcionamiento en zonas de especial atención como Extremadura y Teruel».

Pese a no aportar un número concreto, todo apunta a que serán cinco trenes híbridos, una cifra que el ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, anunció el pasado mes de octubre en una visita a esta comunidad autónoma.

Los trenes híbridos ruedan tanto con motores diésel como con energía eléctrica, lo que permite compatibilizar en una misma línea tramos electrificados con otros que aún no tienen catenaria. Por esa razón son los vehículos idóneos para la futura línea de altas prestaciones de Extremadura, que en su primera fase pondrá en marcha el próximo año el corredor entre Plasencia y Badajoz. Ya se han iniciado los trámites para electrificar luego ese tramo, al mismo tiempo que continuarán las obras hasta Talayuela primero y posteriormente hasta Madrid. De esa forma, habrá varios años en que la línea extremeña contará con tramos electrificados (de Badajoz a Plasencia y luego a Talayuela) y otros sin electrificar (hasta Madrid).

Importe

La licitación de los 105 trenes para distintas comunidades autónomas tiene un importe 750,878 millones de euros. No obstante, asciende a un total de 1.322,4 millones si se incluye la adquisición de piezas de parque, el mantenimiento integral de parte de los trenes adquiridos durante 15 años, el utillaje y el almacén inicial necesarios para ello, así como opciones adicionales de suministro y mantenimiento.

En cuanto a la puesta en marcha del nuevo material, Renfe prevé empezar a recepcionar las primeras unidades a partir de los 42 meses desde el envío de la carta de adjudicación, es decir, habrá que esperar tres años y medio como mínimo.

Los trenes podrán circular a una velocidad de hasta 200 kilómetros por hora bajo catenaria y hasta 160 en líneas sin electrificar. Dispondrán de tres a cinco coches de viajeros y, según destaca la compañía, «contarán con los últimos avances en materia de accesibilidad y confort a bordo, acceso a personas con movilidad reducida, con áreas para bicicletas y carritos infantiles, así como wifi para los viajeros».

Además de esta licitación, Renfe prevé que a finales de este mes se complete la sustitución de los once vehículos de tracción diésel S-598 por unidades de la serie 599, unos trenes más modernos que aportan mayores datos de fiabilidad en el servicio. Este proceso comenzó el pasado verano y hasta el momento han cambiado ocho y faltan otros tres.