AGRICULTURA

«Si el tabaco desaparece nos va a afectar a todos»

Francisco Javier Manzanares posa con su ordenador./E.G.R.
Francisco Javier Manzanares posa con su ordenador. / E.G.R.

El administrativo barcelonés Francisco Javier Manzanares, afincado en la comarca de Campo Arañuelo desde hace más de 30 años, no cree viable el desarrollo de la zona sin cultivo de tabaco

E.G.R.

A los nueve años de edad se estableció en Talayuela junto a sus padres, quienes allí montaron una granja dedicada a la cría de conejos. Posteriormente trabajaron como jornaleros, al igual que hizo él hasta que cambió de trabajo en busca de más estabilidad laboral.

-Comenta que es natural de Barcelona...

-Sí, pero cuando tenía nueve años mis padres se trasladaron a Talayuela y allí estuve viviendo hasta los 25, aunque en la actualidad resido en Navalmoral.

-¿Por qué cambiaron Extremadura por Cataluña?

-En Barcelona mi padre trabajaba como montador industrial y viajaba mucho. Igual había meses enteros que se los pasaba fuera trabajando, por ejemplo en Canarias. Así que para estar más con la familia buscaron un cambio, y se vinieron a Talayuela.

-¿Por qué Talayuela y no en otra población?

-Porque aquí teníamos familia y además mis abuelos tenían una parcela, que finalmente la compraron mis padres.

-Entonces comenzó su relación con el sector agropecuario...

-Así es. Mis padres montaron una granja de conejos, pero no funcionó. La tuvieron algo más de un año abierta, pero no era rentable y al final tuvieron que cerrarla. Luego se dedicaron al campo también, como jornaleros, aunque ya se jubilaron.

-¿Cuando comenzó a trabajar en el campo?

-Pues pronto, en cuanto pude y tuve edad para ello, porque era el trabajo que había y siempre que podía alternaba los estudios con el trabajo, también como jornalero. Durante el curso académico procuraba trabajar los fines de semana que podía y luego en verano la temporada. Repelaba (recolección del tabaco de la variedad Virginia), cortaba flores, binaba, seleccionaba,... la verdad es que prácticamente he hecho todo tipo de tareas en el tabaco, como buena parte de la gente de mi edad por aquí.

-¿Le gustaba aquel trabajo?

-Sí.

-¿Trabajó con otros cultivos?

-No, siempre en el tabaco.

-¿Por qué?

-Porque era en el que siempre había trabajo, para casi todo el que quisiera, además de ser lo que mejor se pagaba entonces.

-¿Por qué cambió de sector?

-Porque prefería tener un trabajo más cómodo y más seguro. Por aquí trabajar en el campo conlleva que no vas a tener trabajo todo el año, tan solo unos meses. Así que en busca de más estabilidad dejé el tabaco y estuve trabajando de peón de albañil, de delineante y de administrativo. Este último es el último trabajo que he tenido y en el que procuraré seguir.

-Si fuese necesario... ¿volvería a trabajar en el campo?

-Si puedo no, por lo que decía de tener una estabilidad laboral. Además, ahora todo ha cambiado mucho, las explotaciones están muy mecanizadas y la necesidad de mano de obra ha descendido bastante, apenas hay demanda. Las máquinas de repelar, por ejemplo, han quitado muchísima mano de obra. Creo que aunque quisiese volver no podría.

-¿Se imagina esta comarca sin el cultivo de tabaco?

-No, aunque supongo que si finalmente desaparece tendrán que buscar una alternativa, como de hecho ya están haciendo con los almendros y otros cultivos. Pero seguramente no sería lo mismo. El tabaco ha dado mucho dinero y lo sigue dando. Y no solo para los tabaqueros, sino para toda la comarca, porque si el agricultor tiene dinero se lo gasta y al final repercute en toda la zona. Es un círculo, si no hubiese cultivo de tabaco nos afectaría a todos.