La joven pacense Ángela Morillo agradece la oportunidad de desarrollar su carrera profesional en Extremadura, contribuyendo al crecimiento de «un sector clave para nuestra región» ... como el tabaco.
–¿En qué consiste su labor en Cetarsa?
–Trabajo como técnica de producción industrial y mis funciones se centran, principalmente, en las áreas de control de calidad y logística. En control de calidad realizamos el seguimiento del tabaco durante las distintas fases del proceso productivo para garantizar que cumple los requisitos exigidos por nuestros clientes. Llevamos a cabo controles sobre distintos parámetros de calidad y verificamos que el producto final cumpla las especificaciones requeridas. En logística participo en la organización y gestión de los almacenes, además de coordinar movimientos entre los centros productivos y colaborar en la planificación y realización de las expediciones de producto terminado.
–¿Cómo repercute esta labor en el sector en general?
–Nuestro trabajo tiene una repercusión directa en la calidad final del producto y en la confianza que los clientes depositan en el tabaco extremeño. Garantizar unos altos estándares de calidad y una logística eficiente permite responder a las exigencias de los mercados y mantener la competitividad del sector. Esto repercute en beneficio también de los cultivadores, contribuyendo a poner en valor el producto que cultivan y a reforzar el prestigio del sector.
–¿Cómo llegó a esta empresa?
–Soy natural de Castuera y estudié el Grado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos en la Universidad de Extremadura. Al finalizar mis estudios, en 2024, me incorporé a Cetarsa a través del programa Primera Experiencia en las Administraciones Públicas, mediante un contrato en prácticas de un año. Tenía 22 años recién cumplidos y era mi primera experiencia laboral. Fue una gran oportunidad para aplicar los conocimientos adquiridos durante la carrera. Tras finalizar ese periodo inicial, continué en la empresa y actualmente llevo cerca de dos años formando parte de su equipo.
–Fue casi inmediato... ¿En qué otros destinos podría haber recalado?
–Probablemente habría orientado mi carrera hacia departamentos de calidad, producción o seguridad alimentaria dentro de la industria agroalimentaria. Son ámbitos con oportunidades laborales en otras regiones de España, por lo que quizás habría tenido que plantearme salir de Extremadura para desarrollar mi carrera profesional. Por eso valoro especialmente haber podido comenzar mi trayectoria en una empresa como Cetarsa, aplicando mi formación y creciendo profesional y personalmente sin tener que abandonar mi tierra.
–Junto a usted accedieron dos jóvenes más, además de otras incorporaciones recientes. ¿Hay mucho relevo generacional y empleo femenino en la plantilla?
–En los últimos años se han incorporado jóvenes a diferentes departamentos, favoreciendo el relevo generacional y aportando nuevas perspectivas. También se aprecia un aumento de la presencia femenina en puestos técnicos, algo muy positivo en un sector tradicionalmente masculinizado. La incorporación de jóvenes permite, además, afrontar nuevos retos. Es importante seguir creando oportunidades para que los jóvenes puedan desarrollar su carrera profesional en Extremadura.
Para mí, formar parte de Cetarsa supone la oportunidad de desarrollar mi carrera profesional en Extremadura, demostrando que el talento joven también puede encontrar aquí un futuro y contribuir al crecimiento de un sector clave para nuestra región.
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